jueves, 30 de diciembre de 2010

CITAS CÉLEBRES (V)

Y siguiendo con el espíritu guerrero de la Gran Bretaña, vayamos ahora con otra de esas frases célebres que tanto me gustan... Esta es del gran estadista Winston Churchill, primer ministro inglés que llevó las riendas del Reino Unido durante la II Guerra Mundial, inconfundible con su barriguncia cervecera de inflarse a pintas, esos puracos que se fumaba a cara perro y esa foto tan famosa en la que aparece empuñando la famosa metralleta Thompson con la que estaban dotadas las tropas inglesas (popularmente conocida como "Tommygun") y que más que un primer ministro inglés le hacía parecer un ganster de Chicago al más puro estilo Al Capone.

La frase en concreto la dijo en reconocimiento a los valientes pilotos de la RAF que participaron en la Batalla de Inglaterra (que se libró entre Julio y Octubre de 1.940 cuando los alemanes intentaban acabar con las fuerzas aereas británicas a fin de facilitar la invasión de Inglaterra) y que lograron mantener a la temible maquinaria nazi a raya convirtiéndose en auténticas leyendas del aire mucho antes de que las formidables fuerzas aereas americanas entrasen en juego.


"Nunca tantos debieron tanto a tan pocos."

-Winston Churchill-

miércoles, 29 de diciembre de 2010

-.RINCON MOÑAS.- "Britannia"

Bueno, esta es otra de esas incursiones en el mundo de la poesía que me atreví a hacer y que al final tuvo algún significado para mí... y no lo tuvo por nada especial sino por dónde la escribí. Fue en el verano del 95 en el que me gané un viajecito a Inglaterra para pasar un mes por la jeta gracias a que mi hermana iba a hacerlo y mis padres (en un sapientísimo acto de sobreprotección paternal) decidieron que era mejor mandarla con carabina (¡¡ole las convenientes mentalidades carcas!!)...total, para que al final cada uno acabara viviendo en una casa distinta.

Pues bien, estando en la habitación de mi casa, sentado ante una mesa escritorio y mirando por la ventana, me inflamé del espíritu inglés que por doquier se derrochaba y me dio por escribir una estrofa después de estar mirando algunos folletos en los que se publicitaban distintos espectáculos caballerescos que allí se hacían en pleno aire libre, aprovechando las bonitas campiñas que tiene Inglaterra para realizar torneos medievales...y la verdad es que una vez escrita la primera estrofa (y he de reconocer que un poco por aburrimiento..) decidí continuarla y convertirla en un poema caballeresco que ensalzase el espíritu inglés más artúrico...y así nació "Britannia" a la que tengo especial cariño porque me recuerda enormemente las sensaciones que tuve durante aquel mes que pasé en Coventry, farfullando en guiri con los compis de piso, que me llevaban a inflarme a pintas todas las tardes a los típicos pubs ingleses que por allí había (toma pallá espíritu artúrico)

-.Britannia.-
Picar en la imagen y dar a la lupita que aparecerá para poder leerlo como Dios manda..

lunes, 27 de diciembre de 2010

Razas de El Señor de los Anillos: LOS ELFOS (II)

LOS VANYAR
Como ya comenté en el otro post, cuando Orome encontró a los Elfos en la Tierra Media, y tras combatir junto a sus "hermanos" contra Melkor y hacerlo prisionero, invitó a tres Elfos (pertenecientes a cada una de las tres estirpes élficas: Vanyar, Noldor y Teleri) para que le acompañasen a Valinor con la idea de que conociesen el esplendor de los Ainur, la beatitud de su tierra y convencerlos así para que condujesen a sus respectivos Pueblos hasta allí y habitar todos juntos en paz y armonía. Estos tres Elfos, que se convertirían en los conductores y soberanos de cada uno de sus pueblos, volvieron maravillados de Valinor y convencieron a sus gentes para que iniciasen el Gran Viaje a las tierras bendecidas de los Valar, de manera que a los Elfos que finalmente decidieron hacerlo y llegaron a habitar en Valinor se los conoció como Calaquendi o "Elfos de la Luz" por el gran poder y conocimientos que allí adquirieron.

Pues bien, uno de estos tres invitados fue Ingwe, conductor del Pueblo Vanyar, la primera estirpe élfica, aunque la menos numerosa.

Ilustración de Jenny Dolfen en la que vemos a Amarië, una elfa Vanyar amada de Finrod, en los campos de Valinor.

Este Pueblo fue el primero en llegar a Valinor, las Tierras bendecidas de los Valar, en las que se quedaron a habitar para siempre y donde se convirtieron en los favoritos de Manwe y Varda, Señores de todos los Valar, junto a los que habitaron. Tan alta consideración tiene esta estirpe, que su Señor Ingwe es considerado asimismo el Señor supremo de todos los Elfos, tanto de Valinor como de la Tierra Media, cualquiera que sea la estirpe a la que pertenezcan.

Ingwe, rey del pueblo Vanyar y soberano de todos los Elfos.

Esta rama de los Elfos, considerada la de más alto rango, es conocida por el nombre de "Elfos hermosos" y se caracterizan por tener todos el cabello dorado y los ojos claros (normalmente azules)...y la verdad es que poco más hay que comentar al respecto de ellos, pues al no volver a pisar jamás la Tierra Media, muy poco se sabe de esa estirpe.

sábado, 25 de diciembre de 2010

HISTORIAS PARA NO DORMIR. Una de narrativa intimista.

LOS RELATOS DEL TITO JOSELFO
Bien, pues este es un relato que escribí (como casi todos) cuando no tenía más remedio que practicar con la máquina de escribir para prepararme las oposiciones (mira tú si hace años..)Y precisamente lo escribí estando en el campo, un día de verano mientras caía la tarde (blanco y en botella). Y lo cierto es que estaba a gustísimo en ese momento, sentado comodamente en el patio delantero de mi chalecito, con una temperatura de esas ricas, ricas que hacen cuando va cayendo la tarde y el calor parece darnos un poco de tregua...con los pies descalzos sobre el cálido suelo y viendo como se ponía el Sol...en fin, tela de a gustito...
Y total, que no se me ocurrió otra cosa mejor para inmortalizar tan delicioso momento y situación que pertreñar este relato...(lo sé, pero era esto o escribir una poesía...y no soy tan cabrón) así que ahí lo lanzo, para que viva en internet eternamente como sincero homenaje a tan agradables ratitos camperos.
Hale, que os aproveche.

-.MELANCOLÍA DE UNA NOCHE DE VERANO.- Menuda tarde tranquila que me estaba metiendo pal alma…no ni ná... Era como una especie de quietud, pero más que quietud era como tranquilidad. Y armonía, con el entorno y con todo lo que tenía a su alrededor, incluidos los pájaros, los mamíferos y los sartamontes.
Qué quietud más serena oye... pero a gusto que se estaba... allí con lo tranquilo que se estaba parece que a uno le daba como igual de todo. El embrujo de la tarde…la serenidad del momento…la magia del silencio…que no es que no hubiese ruidos, no me entendáis mal, allí sonaban los grillos, los pájaros, las aguas, los vientos en el árbol y en el aromo y todo lo que se puede escuchar cuando se está muy tranquilo en el campo de los pinos, en el chalé de uno.

Pero que bien que se estaba carailho, que no me canso de repetirlo…si es que daban ganas de no hacer nada, o de irse al pinar y luego venirse de él… Y se veía atardecer en una quietud apaciguada pero intensa, con el Sol colorao y sin tener que moverse uno de donde estaba pa verlo... oye, era una cosa digna de ver que le dejaba a uno como flojeras de a gusto, que parecía que era el último atardecer que iba a ver en su vida allí en su chalé con su gente, coño, que ni que lo fueran a prohibir..


La verdad es que en ese momento las cosas no parecían lo que eran... vaya, que no es que los árboles parecieran que no eran árboles, y los jaramagos parecieran que no eran jaramagos o las mosquiteras de las ventanas parecieran u aparentasen que no eran mosquiteras de las ventanas (que a esas particularmente sí que se les notaba) pero se veían como sombras largas, lánguidas y románticas, que a uno se le ponía la piel de gallina y se descubría a sí mismo llorando y cantando a Perales agarrado a una corteza que parecía una chicharra.
En ese momento el Pinar del Estado se transformaba en un Pinar del Estado mágico y bucólico y parecía que en cualquier momento iba a aparecer la mano de la Dama del Lago empuñando la sagrada Excálibur emergiendo del dique del Saltillo, el Pimpollá, mientras tronaban los acordes de “Carmina Burana” y los chiquillos se echaban carreras con las amotillos, las Puch Cóndor y las Borrasca de ir a los pájaros; y si uno se fijaba bien, los carriles que antes cogiera, y que llevaba toda la vida cogiendo para dar un paseo, para coger la bici, llevar la basura o cogé Josefitas, ya no parecían los mismos sino que parecían más bien otros, y uno terminaba mirando el reflejo de los brillantes luceros en el agua mientras, procurando no romper el embrujo de la noche, pasaba la barrendera de la piscina.


Y todo eso junto no era nada; si uno se atrevía a aventurarse en la melancólica oscuridad de la noche, bajo los tenues rayos de luz de luna que se desgajaban entre las ramas de los venerables y ancianos árboles, cargados hasta las trancas de nidos de procesionarias tóxico-urticantes a más no poder, y sin linterna, con la cegasa fundía, no se daba cuenta de que avanzaba y avanzaba y avanzaba hasta que, cuando se percataba uno, se había perdido y andaba ya por el quinto coño, pero todo muy romántico. Y aunque hacía frío (un frío glacial) era tan hermoso, apoteósico y atípico (que ya manda cojones un frío glacial en pleno agosto...) que le hacía pensar a uno en lo hermosa, melancólica y apoteósica que podía estar una persona con la cara apretá de frío, que cómo se come eso... Y se ponía a andar uno sobre la hierba y las hojas secas, oyendo el atento crujir de éstas bajo sus pies, húmedos del rocío de la noche, encharcándole las bambas y con la neblina y los búhos a punto de acostarse, que uno se acordaba de que se tenía que haber acostado a las diez o diez y pico como muy tarde si no se enreaba con alguna película... bueno, y eso si no se ponía a pensar en todo lo que tenía que hacer al día siguiente, que iba a estar reventao del paseito de los huevos. Y uno se volvía a casa cagándose en los muertos de la madre que parió peneque y que cómo le estaban poniendo los mosquitos que parece esto una ría oiga. Y en un último arranque de romanticismo campestre se acercaba, guiado por su bucólica curiosidad, a ver qué contenían esas extrañas bolsas que colgaban de los pinos y que se asemejaban a hermosos capullos de seda blanca, y después de meter la mano dentro, se le escapaban a uno dos lagrimones como dos peras de agua y se acordaba de aquella cosa llena de gusanos que le cayó encima el verano pasado cuando le dio un balonazo a un pino, y entonces a uno le entraba una mala ostia de cagarse, y que si por él fuera verías tú qué romántico que era, que menuda hoguera iba a hacer con una bucólica cerilla y un poco de melancólica gasolina... que no se iba a salvar ni la mierda de chalé de uno, que nada más que sirve para tener disgustos con los chiquillos; y que la Chusa, que se está poniendo muy golfa, se quiere ir a Valverde los fines de semana de pelotazo con sus amigotes, y uno partiéndose la espalda arrancado jaras, que lo único que hace el chalé de uno es criarlas, que parece que no tengan otro sitio en todo el pinar donde salir y que la tierra del chalé de uno es la mejor para eso; que no para el ciruelo hindú que le costó a uno un riñón y que casi se sarta un ojo plantándolo, no; ese no tira pa arriba, las jaras sí, el ciruelo no, las jaras por tos laos, el ciruelo tomar por culo; Y na más que trae bichos todo eso, que uno está harto de matar aracranes; que luego viene el Pescolo que es el peor de todos y el que más lidia da, y se distrae levantando piedras y sacando al aire todos los aracranes de la comarca que, por supuesto, se vienen al chalé de uno, que para eso lo tiene. Y si hablamos del vilorión de su hermano ya ni te cuento, con el tirachinas y la escopetilla de plomos todo el santo día trayendo a casa bichos reventados y con los ojos colgando, que tiene toda la casa oliendo a gangrena; que nada más que le falta traerse a su amiguito JoséBelardo que está todo el día metido en las zarzas cogiendo grillos, que parece un salvaje los ojos que se le ponen cuando le preñan la gata escuálida que tiene malviviendo en una cajucha de galletas, que dice que es su “pequeña mansión de la gata”, será posible... y luego viene a traerme moras mendigosas todas aplastadas y hediondas; que hay que ver el asco que da el asilvestrao ese cuando sonríe enseñando hasta el último migajón masticao de lo que quiera que se haya comido a lo largo del día; Y el muy cerdo me dice “tito”, como si hubiera cariño entre nosotros, ...que más tiros de sal que le pegao a este engendro no los he dao en mi vida…anda que no he gastao yo ná con el bicho ese… que como me descuide, el día menos pensado voy a tener que salar la sopa metiéndole el codo dentro..
Que asco de niño, de verdad, pero que asquísimo.
Como si no supiera yo quién me roba las naranjas guachis por la noche.. que no se puede estar tranquilo ni en el chalé de uno zostiaas...
De esta noche no pasa que pongo el cepo para osos en el naranjo, fijo. Que está tan rumiento que na más que lo miras te entra un tetanazos de morirte... Por cierto, el tétanos es eso que te mueres mordiéndote la lengua mientras te asaltan superdolorosísimas convulsiones ¿verdad? Sí, yo creo que sí ...¿Aviso a los chiquillos?.. nooo ..¿para qué molestarles? ..si les tengo prohibidísimo acercarse al naranjo guachi ¿verdad que se los tengo prohibido?... sí, claro que sí..., bajo ningún concepto se atreverían a desobedecerme...noooo, no se les ocurriría ni locos no, jamás en la vida…que si algo son es eso, obedientes…que yo es decirles una cosa y faltarles tiempo pa hacerla... Bueno, bueno, bueno, me parece que mañana va a ser un día espléndido, sí señor, espléndido.

jueves, 23 de diciembre de 2010

CANCION HAPPY. Olivia Olson. "All I want for christmas is you".

Aprovechando las presentes fechas, y a modo de felicitación navideña para los cuatro gatos (y algún que otro mono) que vienen a visitar este blog, aquí cuelgo una canción popera-navideña que desde hace años me levanta el ánimo sea o no sea Navidad...
Es una canción que escuché una vez en la radio precisamente por Navidad, pero que no pude enterarme quién la cantaba ni cómo se titulaba (anda que no me he tirado tiempo rebuscando por internet para intentar dar con ella..) hasta que de pura casualidad un día, mientras veía "Love Actually" (una de las poquiiiiiísimas comedias románticas que me resultan simpáticas ...aunque el final me parece pelín cargante, todo hay que decirlo) descubrí con alegría que esa canción pertenecía a su B.S.O. y al fin cayó en mis manos!
Aunque la canción la popularizó Mariah Carey, la versión que aparece en la banda sonora de está película la canta una tal Olivia Olson (que digo yo que la conocerán en su casa a la hora de comer) y hay que reconocer que tiene una bonita voz la chica.
Así que por todo eso, y porque al ser navideña para mí riza el rizo (son las fiestas que más happy me ponen) aquí la dejo, para levantar el ánimo de todo aquel que la escuche y le guste. FELICES FIESTAS!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Razas de El Señor de los Anillos: LOS ELFOS (I)

Como ya comenté en el primer post sobre las razas de El Señor de los Anillos, el Universo, todo lo que en él habita, y todo lo que en el mismo acontece o ha de acontecer se diseñó en la gran Música que los Ainur compusieron bajo la batuta de Eru...sin embargo Eru, Dios único y todopoderoso, en varias ocasiones alzó el canto sólo y sin participación alguna de su corte celestial...y en uno de esos cantos concibió su pensamiento el nacimiento de los Elfos. Por lo tanto, cuando los Ainur bajaron al Mundo para ayudar al nacimiento de todo lo que se concibió en la gran Música, sólo sabían que una raza de seres increibles llegaría a nacer allí (aunque no sabían dónde ni cuándo) y aguardaban impacientes el nacimiento de los hijos más queridos de Eru, los primeros en su pensamiento y la primera raza inteligente que habitaría Arda (el Mundo). Y así, en el mismo momento que Eru había previsto en su canto, llegaron al Mundo los Hijos más hermosos que Eru concibiera: Los Elfos.
Eru Iluvatar, más aburrío que un cuerno, pensándo en qué podía hacer pa distraerse mientras inventan y no Gran Hermano...

Esta raza fue concebida para durar tanto como dure el mismo Mundo, de ahí que en cierta forma se les considere inmortales (si bien también el fin del Mundo está establecido que llegará algún día) Por lo tanto los Elfos no sufren enfermedades y envejecen a un ritmo tan lento que sería necesaria la vida de muchas generaciones para poder apreciarlo; sin embargo, aunque no pueden morir de muerte natural, sí que pueden ser asesinados, morir de pena o por voluntad propia (basta con que lo deseen...no hace falta que se tiren de un puente) y aun así tampoco "mueren" realmente pues lo único que sucede es que sus almas abandonan sus cuerpos y van a habitar a unas estancias especiales que Mandos (uno de los Ainur) tiene en la isla de Valinor a tal efecto y que están apartadas del resto de su Pueblo, pudiendo "resucitar" de nuevo tal y como fueron.
Luthien Tinuviel, la única elfa nacida de madre Ainur, bailando loca de contenta porque no se tiene que gastar un duro en cremas ni tratamientos faciales de ninguna clase...

Esta raza, de delicadas facciones, piel blanca y orejas puntiagudas, fue creada como la más hermosa que habitara Arda, siendo sólo algo menos corpulentos que los propios Valar y poseyendo habilidades especiales que, sin hacerles tan poderosos como los Ainur, sí les hace diferentes y superiores a cualquier otra raza conocida (poseen unos sentidos especialmente desarrollados, una fortaleza física excepcional, una capacidad regenerativa que hace que puedan sanar sus heridas con extraordinaria rapidez, un intelecto que con el correr de los tiempos va enriqueciéndose, increibles habilidades artesanales, una conéxión con todo lo que les rodea que les permite comunicarse con la naturaleza y otros muchos poderes adquiridos bien de nacimiento, bien fruto de las enseñanzas que recibieron de los Ainur). Sin embargo, aunque al principio eran enormemente parecidos a los mismos Valar, con el transcurso del tiempo "la fatiga del Mundo" les fue haciendo menguar un poco en presencia y dones.
Los Elfos, vestidos de romanos, junto al Lago Cuivienen, lugar en el que "despertaron" al mundo.

Este Pueblo, denominado a sí mismo con el nombre de Quendi (que significa "los que hablan con voces" pues fueron las primeras criaturas en utilizar el lenguaje en la Tierra Media) también es conocido como los Eldar (el Pueblo de las Estrellas) ya que cuando nacieron ni el Sol ni la Luna habían sido creados aun, por lo que lo primero que vieron al despertar fueron las estrellas en el cielo (a las que amaron desde entonces y cuya luz vive aun en sus ojos) por eso a Varda (la más poderosa de la Valier) es a la que más aman de entre todos los Ainur, ya que fue ella quien puso las estrellas en el cielo para recibirles cuando nacieran y que no les cubriese así la oscuridad de Melkor.

Varda (conocida entre los Elfos como Elbereth "Señora de las estrellas") poniéndo estrellas en el firmamento mientras a Manwe, su esposo, se le ponen los pelillos de punta pensando en cuando le llegue la carta de la Sevillana...

Pues bien, ocurrió que cuando los Elfos llegaron al Mundo, ya hacía tiempo que los Valar habían decidido recluirse en Valinor para preservar así sus obras de las malignas manos de Melkor, por lo que rara vez acudía ninguno de ellos a la Tierra Media, tan sólo la solían frecuentar Yavanna (Señora de la Naturaleza) quien se preocupaba enormemente por los árboles y demás criaturas vegetales que en la Tierra Media crecían, Ulmo (cuyas aguas llegan a todas partes) y Orome, el cazador, quien gustaba de cabalgar allí para dar caza a las malignas criaturas de Melkor...y precisamente éste último fue quien encontró a los Elfos habitando junto al lago donde habían "despertado", y tan hermosos le parecieron que, tras librar junto a sus "hermanos" una gran guerra contra Melkor para hacerlo cautivo y que no causase más males en la Tierra Media ni a esta hermosa raza, volvió junto a ellos para proponerles que viajasen a la lejana Valinor para habitar con ellos en paz y armonía...y es precisamente ese Gran Viaje el que hará que los Elfos tomen distintos caminos que los diferenciará en distintos Pueblos y estirpes dependiendo de si se quedaron en la Tierra Media o marcharon a vivir junto a los Valar, enriqueciéndose así con sus conocimientos y aumentando en poderes y esplendor.

Orome montando a pelo en su famoso caballo Nahar, con su arco, su mágico cuerno "Valaroma" y su legendario botecito de hemoal pa cuando se baje del caballo...

Con respecto a su relación con las otras razas que habitan el Mundo, y como ya he comentado, guardan una especial relación con todo lo que les rodea, estando en especial conexión con la flora y la fauna que habita Arda, con la que incluso pueden comunicarse. Sin embargo con la especies "racionales" la cosa cambia un poco...a los Orcos los odían y persiguen con ferocidad, con los Enanos guardan una relación de desconfianza fruto de pasadas guerras, y con los hombres sus relaciones han fluctuado a lo largo de los años, yendo desde una gran amistad hasta un completo alejamiento (algo que depende también del Pueblo con el que trate).

Un Elfo en tan grande conexión con la naturaleza que en ocasiones es confundido por su propia parentela con una chicharra agarrá a un pino...

Y así a rasgos generales se puede definir a los Elfos. Sin embargo, aunque es una raza homogénea, se pueden diferenciar varios Pueblos con algunas distinciones entre ellos: Los Vanyar, los Noldor y los Teleri, quienes tomaron rumbos diferentes, y de los que hablaremos en próximas entregas...